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¿Cuántas apps móviles los consumidores utilizan realmente? y ¿qué uso les dan?

Desde que Apple en 2008 puso en marcha su Apple Store han pasado muchas cosas. El mundo de las apps para móviles nos rodea y es difícil resistirse a instalar las últimas novedades en nuestros smartphone, pero ¿cuántas aplicaciones los consumidores utilizan realmente? y ¿qué uso les dan? Según un estudio de Nielsen, aproximadamente dos docena podría ser el límite superior de apps para un consumidor, otra cosa es el tiempo que les dedican. Mientras parece que se desacelera el número medio de aplicaciones utilizadas, el tiempo dedicado sigue aumentando.

Un estudio de Localytics, una plataforma de análisis de aplicaciones, muestra que los consumidores de apps pasaron un 21% más de tiempo en aplicaciones que lo hicieron un año antes. Música, salud y aplicaciones de redes sociales tuvieron los mayores incrementos de uso, 79%, 51% y 49%, respectivamente. En el caso de descarga de apps, el 20% de la aplicaciones se abren solamente una vez, lo que parece indicar que nos gusta probar y valorar rápidamente la utilidad real, y si no nos sirve, no volvemos. No obstante, los patrones de uso son diferentes según el tipo de aplicación. Las aplicaciones de música, por ejemplo, tienen una duración media por sesión superior a los medios sociales. En las apps de música es normal, suelen ser conexiones para amenizar el tipo de ocio o trabajo. En el caso de los medios sociales, es un comportamiento más de “picoteo” (2,5 minutos de media por sesión) que podría deberse a la necesidad de contacto continuo con el entorno social de amigos, la necesidad de estar siempre conectado, presente. En los adolescentes, y no tan adolescente, no dejamos de ver casos de dependencia absoluta del móvil. ¿Quien no ha visto un grupo de críos con móvil comunicándose entre ellos a través de las redes sociales estando sentados unos al lado de los otros? No hablan. Escriben. Se ríen. Todo sin levantar la cabeza de su teléfono.

Esta claro que desde el 2008 el uso de los smartphone y sus aplicaciones han cambiado nuestros patrones de comportamiento y relación. Pero esto, no ha hecho más que empezar.

 

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