ArtículosCultura de las organizacionesEstrategia y planificaciónInnovaciónTransformación

¿Invertir en crecimiento o enfocarse en reducir costes?

Hace unos días comentaba con mis compañeros cómo la innovación debería ayudarnos a reducir costes de forma estratégica. Creo que nos equivocamos en el razonamiento. Hay una diferencia muy grande entre reducir los costes y aumentar la competitividad ya que esta última se puede llevar a cabo de varias formas:

1. Hacer o dar más por el mismo precio. Desde el punto de vista del cliente esto significa dotar al producto/servicio de elementos añadidos o personalizaciones, sin pedir más precio por ello. Desde el punto de vista de la empresa significa ser capaces de producir de manera más eficiente, para ofrecer estos servicios o elementos adicionales sin que representen costes añadidos

2. Hacer o dar lo mismo por menos precio. Desde el punto de vista del cliente significa ofrecerle el mismo producto de siempre por un precio menor. Desde el punto de vista de la empresa significa ser capaces de reducir los costes en la misma cuantía de la rebaja del precio o sacrificar beneficios

Habría una tercera opción que sería combinar ambas vías. En cualquier caso, parece bastante evidente que para llevar a cabo cualquiera de ellas, necesitaremos investigar para incorporar nuevos elementos o nuevos procesos que nos permitan aumentar nuestra competitividad.

Llegados a este punto es cuando nos planteamos cuál es el coste que debemos/podemos destinar a la innovación en nuestra compañía y casi siempre acabamos respondiendo con la frase: “no tengo presupuesto ni recursos para innovar”. Esto se transforma muchas veces casi en una corriente de pensamiento como detalla la propia consultora McKinsey en su artículo: “The return of zero-base budgeting” donde detallan cómo esta corriente de pensamiento en las grandes compañías está volviendo a ser válida (el presupuesto en base cero trata de alinear todos los gastos de la empresa por proyectos haciendo que no se gaste ni 1€ que no represente un beneficio para la empresa de, al menos, el mismo importe).

Pero entonces… ¿no puedo innovar?¿no puedo ser más competitivo?¿no puedo reducir mis costes? Yo creo que innovar no es una opción sino una necesidad de las compañías en la actualidad. Es por ello que propongo innovar en 3 grandes áreas que nos retornarán un beneficio muy alto a medio plazo:

Innovación en la comercialización

Se trata de todas las acciones que podamos realizar para actuar sobre nuestro ciclo comercial: periodos de venta más cortos, aceleración de la adopción de nuestros productos, generación de oportunidades, marketing, etc. Existen varios ejemplos que nos pueden ayudar a ilustrar este punto:

  • Product Placement. Desde los años 80 varias marcas llevan introduciendo sus productos en películas o series de televisión. Quién no recuerda el famoso diálogo sobre los productos de McDonald’s en Pulp Fiction o la polémica por su inclusión en el videojuego Los Sims
  • Internet. Hay muchos ejemplos de compañías que utilizan esta herramienta para amplificar su capacidad comercial usando blogs, artículos, webinars, etc. Entre otros www.innovan.do, como no. El content marketing se está convirtiendo en una gran herramienta que las marcas, tanto grandes como pequeñas, están utilizando para posicionarse ante sus potenciales clientes como la respuesta a sus necesidades a través de la creación de contenidos de valor
  • Redes sociales. Mucho se ha hablado de este tema y parece que no se acaba de convertir en un canal de venta. Todo lo contrario a lo que ha pensado la gente de Privalia al convertirlo en un canal de difusión pero, sobre todo, de venta de sus productos, haciendo del “Social Shopping” una de sus principales vías de negocio

DORITOS-Tortilla-Chips-Wayne’s-World-Product-Placement-1
Aquí podemos ver a Mike Myers (Austin Powers) ironizando sobre el concepto del Product Placement en una de sus más famosas películas, Wayne’s World, escrita por el propio actor

Industrialización de nuestros procesos internos

Si conseguimos mejorar nuestros procesos productivos conseguiremos o ser más rápidos o hacer más cosas. Ambos resultados nos pueden llevar al éxito competitivo del que hablábamos antes. Vemos de nuevo algunos ejemplos sobre este punto

  • Optimización de procesos. Si duda alguna el caso más aclamado en este punto es el de Toyota TPS, donde implantaron un sistema de producción en cadena tan bueno que ha acabado sentando las bases de una corriente en la gestión de procesos, el Lean Management
  • Packaging. Hoy en día una gran mayoría de nosotros (incluso empresas lo ofrecen) usamos las cápsulas y cafeteras Nespresso. Uno de sus principales potenciadores fue introducir el ciclo de venta de un packaging muy concreto: las cápsulas
  • Tiendas físicas. En la era de internet todavía hay ideas que nos permiten mejorar mucho el rendimiento de nuestras tiendas físicas, como es el caso de DShop de Desigual. Se trata de un concepto que han introducido para convertir las tiendas multimarca en una extensión de sus productos, facilitándoles la logística y pidiendo a cambio ocupar más del 70% de la tienda

Obsesión por las métricas y KPIs

En realidad este punto es común al resto. Si tenemos un buen análisis de los datos de nuestra propia compañía, podremos decidir dónde tenemos la oportunidad de mejora más importante. Una de las tendencias en innovación para este punto está siendo el Big data, una corriente de análisis de datos que se está extendiendo debido a su importancia. No sólo nos permite saber los datos relacionados con la propia empresa sino también con las tendencias del propio cliente

En resumen, podemos y debemos invertir en innovación pues no sólo va a representar un ahorro de costes, sino que va a marcar una diferencia competitiva con el resto de empresas del sector. Innovar es el secreto del éxito para la próxima década, ahora toca pensar dónde para obtener el rendimiento en cada compañía.

Entrada anterior

5 verdades del Customer Experience mal entendidas

Entrada siguiente

Una estrategia Mobile First, clave para la fidelidad en la banca