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La Ineteligencia Artificial, más cerca de tener personalidad jurídica

Isaac Asimov fue una de esas grandes mentes que, bajo el paraguas de la literatura, desarrolló ideas visionarias que quizá hayan sido tenidas menos en cuenta precisamente por eso, por ser un “mero” escritor. El autor estadounidense de origen ruso, podría decirse, es una especie de Julio Verne de nuestra época: sus obras narran una sociedad futurista que, unas cuantas décadas después de su creación, hoy nos vemos obligados a pensar en algunas de sus teorías como visiones certeras del futuro, nuestro presente. En este caso, las tres leyes de la robótica, formuladas en 1942. Es más, estas tres básicas leyes son objeto en la misma obra de Asimov de una continúa evolución en tanto sus robots van adquiriendo las habilidades de la autorreflexión.

Qué lejano debería parecer todo esto para el ciudadano medio de la década de los años 40. Y qué cerca empieza a sonar en nuestra sociedad, que se encuentra al filo de la revolución que promete el completo desarrollo de la inteligencia artficial y la robótica cada día más avanzada. Una combinación que, si bien despierta importantes suspicacias entre los grandes pensadores de nuestra época (con origen en las mismas cuestiones éticas que Asimov trata de resolver en su obra), parece definitivamente estar rompiendo su frágil cascarón.

Así, nos encontramos que ya son las agencias gubernamentales las que empiezan a tener que resolver posibles situaciones legales dadas por la existencia de estas no tan lejanas máquinas pensantes y conscientes. Si creas un robot y el robot crea algo que puede ser patentado ¿quién tiene los derechos intelectuales de esa creación? Y si vendo el robot ¿debería la propiedad intelectual de lo que ha desarrollado dicho robot ser transferida al nuevo dueño?. Son solamente dos cuestiones legales muy obvias pero que han de dar pronta respuesta las autoridades, y en el debate ya está la posibilidad de crear personalidad jurídica a los robots, tal y como relata The Guardian.

Sin duda, estamos viviendo tiempos de cambios que serán tan grandes como inciertos.

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